
Explorar las calles de Perpiñán es como adentrarse en un laberinto de colores, sonidos y momentos inesperados. En la fotografía callejera, a menudo buscamos esa chispa de vida, esa escena que cuenta una historia por sí sola. Pero a veces, la historia más interesante es la que ocurre justo al borde del encuadre. 🎨
Mientras recorría este estrecho pasaje, me topé con esta vibrante escena. Justo al disparar, este hombre, con su estilo lleno de color, se percató de la cámara y amablemente se hizo a un lado. Es una situación muy común en la fotografía de calle: ese instante en el que la presencia del fotógrafo influye en la escena. Lejos de ser un «error», es un momento de pura autenticidad. 🚶♂️
No es un posado, ni una escena ignorada; es una interacción silenciosa, un gesto que también define el pulso de la ciudad y su gente. Captura el respeto, la sorpresa y la vida cotidiana que fluye sin detenerse. Para mí, estos momentos «intermedios» tienen un valor inmenso y son la verdadera esencia de viajar y documentar el mundo. 🌍📸
¿Qué pensáis vosotros sobre estos momentos? ¿Os ha pasado alguna vez al hacer fotos o al ser fotografiados? ¡Me encantaría leer vuestras experiencias en los comentarios!