
Hay lugares que invitan a detenerse, y la plaza de Tejeda es, sin duda, uno de ellos. En medio de un día soleado en Gran Canaria, este árbol no es solo parte del paisaje; es un refugio, un punto de encuentro y el protagonista silencioso de la vida local. 🌳☀️
Me encanta el contraste de las banderillas de colores bailando contra el cielo azul intenso y cómo la luz dura del mediodía se suaviza bajo las ramas. Esta imagen captura esa esencia de la «vida lenta»: sentarse, charlar y dejar pasar el tiempo sin prisas. La fotografía de calle y viajes se trata justo de esto, de documentar esos pequeños instantes de paz cotidiana que hacen único a un lugar. 📸✈️
Las texturas de la piedra y la arquitectura blanca del fondo nos recuerdan que estamos en uno de los pueblos más bonitos de España, donde cada rincón cuenta una historia.
¿Eres de los que busca siempre la sombrita para descansar o prefieres el sol directo? Cuéntame en los comentarios 👇