
El Roque Nublo se alza como un vigilante ancestral en Gran Canaria, un monumento natural que nos recuerda la fuerza imponente de la naturaleza. En su base, sobre la roca firme, encuentro esta pequeña joya de la flora, luchando por florecer bajo el sol brillante y el cielo azul intenso. Es un recordatorio poderoso de la vida que se abre camino incluso en los entornos más rudos, un contraste hermoso entre la escala de lo inmenso y la perseverancia de lo diminuto.
Cada paso en el sendero hacia el Roque Nublo es una inmersión en la «Tempestad Petrificada», como lo describió el escritor Miguel de Unamuno. Se siente la historia geológica y la calma que solo las cumbres pueden ofrecer. La vista desde aquí, con la silueta icónica de la roca como protagonista y el profundo barranco extendiéndose a sus pies, es simplemente sobrecogedora. Es uno de esos lugares que te hace detenerte y respirar profundamente, apreciando la belleza salvaje y escarpada de las Islas Canarias.
¿Qué lugar de la naturaleza te ha dejado sin aliento recientemente? ¡Cuéntame tu rincón favorito en los comentarios! 📸🌍