


Hay una belleza particular en observar cómo observamos.
Durante una excursión en las costas de Gran Canaria, ocurrió lo esperado: en cuanto los delfines rompieron la superficie del agua, el barco se llenó de brazos en alto. Es un patrón que suelo buscar con mi cámara; me fascina capturar ese impulso tan humano y actual de querer poseer el instante a través de una pantalla. 📸🌊
Hoy en día, parece que si un momento no queda inmortalizado, no ha ocurrido del todo. Mi intención aquí no era solo retratar el mar o la fauna, sino reflejar nuestra sociedad: esa necesidad instintiva de documentar cualquier destello de asombro para guardarlo en la memoria digital.
Es la esencia de la street photography llevada al océano: capturar la realidad de quienes intentan, precisamente, capturar su propia realidad. Un baile entre lo natural y lo tecnológico en mitad del Atlántico. 🚢✨
¿Crees que el uso del móvil nos ayuda a revivir el momento después, o nos quita la oportunidad de disfrutarlo plenamente mientras sucede? Cuéntame qué opinas aquí abajo. 👇