
Hay puertas que parecen custodiar siglos de historias en silencio, y perderse por los callejones de Roma es la mejor forma de encontrarlas. Esta entrada en particular, con su arco de piedra robusto y la madera desgastada por el tiempo, me detuvo por completo. Es increíble cómo algo tan cotidiano como un número 14 sobre una pared desconchada puede resumir tan bien la belleza de lo imperfecto y lo auténtico.
Documentar la calle no se trata solo de capturar el movimiento, sino también de observar estas texturas que han visto pasar generaciones. La luz suave resalta cada grieta y nos invita a imaginar qué habrá tras ese umbral. Roma nunca deja de sorprender a quien camina con la mirada atenta y la cámara lista. 📸
Para esta captura utilicé mi fiel Fujifilm X-T3, una compañera ideal para este tipo de fotografía documental por su manejo y la ciencia de color que aporta a los tonos tierra de la arquitectura italiana. ✈️
¿Qué es lo que más te atrae al fotografiar una ciudad nueva: sus monumentos icónicos o estos pequeños detalles anónimos? Te leo en los comentarios. 👇