
Hay lugares que, por muchas veces que los veas en fotos, siempre te detienen el aliento. El Coliseo es uno de ellos. Pero más allá de su imponente arquitectura, lo que realmente me fascina de viajar es observar cómo interactuamos con estos monumentos históricos en nuestra vida cotidiana. 🇮🇹📸
En esta captura, busqué documentar ese contraste: la inmensidad de la historia romana frente a la espontaneidad de un momento compartido, un selfie y las risas de un viaje en grupo. La luz de la tarde cayendo sobre la piedra del anfiteatro crea una textura única que solo se encuentra en la Ciudad Eterna. Es la mezcla perfecta entre lo eterno y lo efímero de un recorrido a pie por sus calles. 🤳🌍
¿Cuál es ese monumento que no te cansas de fotografiar cada vez que viajas? Te leo en los comentarios. 👇