
Hay lugares que, por muchas veces que los visites, siempre te piden una foto más. Cruzar el Puente Vittorio Emanuele II es caminar entre la historia barroca y la vida moderna de Roma. Me encanta cómo la luz incide sobre las esculturas del puente, guiando la mirada directamente hacia la imponente cúpula de la Basílica de San Pedro. 🇮🇹
Roma no se recorre, se siente en cada esquina, en el reflejo de sus ríos y en la magnitud de sus monumentos que parecen observar el paso del tiempo con una calma envidiable. Un recordatorio de que, a veces, hay que detenerse a observar lo que nos rodea. ✈️
¿Cuál es esa ciudad a la que siempre volverías sin pensarlo dos veces? Te leo en los comentarios.